Un informe elaborado por el equipo de Políticas Públicas de la Fundación Federalismo y Libertad critica con dureza el nuevo mecanismo de control de cambios dispuesto por el gobierno de Alberto Fernández. Además de advertir sobre el nivel del déficit fiscal, los autores analizan el impacto de la brecha cambiaria en el valor de las exportaciones y concluyen que “el peso argentino no es dinero”.
“El gobierno nacional ha endurecido el cepo cambiario nuevamente, buscando solucionar el problema de la falta de dólares. Sin embargo, las rancias recetas de control de precios terminan, como en todas las ocasiones en que se implementa, agudizando el problema”, reprende el economista Clemente Babot. “La Argentina necesita del mundo para comerciar y para esto necesita dólares. Muy a su pesar, el Banco Central no puede imprimirlos”, agrega el investigador y miembro de la institución
La alta emisión de pesos aparece, entonces, en medio del camino económico. “Se hace para financiar el cuantioso déficit fiscal provocado por un Estado enorme e ineficiente. El exceso de pesos genera un problema de confianza en la moneda local. Por esto, los argentinos que pueden hacerlo toman caminos para protegerse”, analiza Babot. Allí es donde aparece, además del consumo por la compra de bienes importados, el ahorro con la compra de dólares.
“En ambos casos se genera un problema en la balanza de pagos que se termina ajustando con la pérdida de reservas del Banco Central. El déficit fiscal, el desorden fiscal, es finalmente la fuente del problema”, resume el magíster en Finanzas. Justamente, la cantidad de divisas que posee la entidad bancaria cayó U$S 716 millones esta semana. En tanto, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo ya se ubica en torno del 95%.
Gran impacto regional
Babot, que entre 1995 y 1998 fue director de estadísticas del Poder Judicial de Tucumán, dice que la brecha cambiaria impacta de forma directa en el valor de las exportaciones. Según su análisis, uno de los efectos nocivos es sobre las economías regionales. A modo de ejemplo, señala que el NOA exportó en el primer semestre de este año un total por U$S 1.605 millones, un valor similar al exportado durante el mismo período de 2019.
Entre enero y julio, la brecha entre los tipos de cambio fue, en promedio, de 58%. “Si se considera al dólar libre como el valor real de la moneda, entonces las economías regionales perdieron ingresos por un 58% de su valor”, concluye Babot. A la situación, le suma el “agravante” de las retenciones a las exportaciones y otras regulaciones como la obligación de liquidación de divisas en plazos reducidos y la eliminación de los reintegros.
“Cuando el precio de un producto baja los incentivos a producirlo disminuyen. Entonces, es de esperar que las exportaciones sean menores en el futuro”, pronostica el economista. Y finaliza: “los menores ingresos también afectan las arcas provinciales. Las políticas de Estado deben fomentar las generaciones con incentivos. La existencia de barreras mediante controles de cambios y regulaciones sólo limitan el libre comercio y el crecimiento del país”.
“El peso no es dinero”
Nahuel Ríos, coordinador de Políticas Públicas de la Fundación, reitera una conocida máxima entre economistas: el peso argentino ha perdido prácticamente dos de las características que le permiten a una moneda ser tal. Esto es así porque -sostiene- no se utiliza como reserva de valor y sólo en algunos casos se usa como referencia de valor, ya que las casas y los autos se tasan en dólares. Así, el peso casi sólo sirve como medio de cambio. “El dólar cumple todas las características, por eso ahorramos en esa moneda”, expone.